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Chile, una mira desde dentro hacia afuera.......



Las protestas masivas en Chile nos dejan claro que la ciudadanía se ha manifestado. Se unen jóvenes, adultos y mayores, en una sola voz, pero cada uno con distintas necesidades y exigencias, es tiempo de actuar. El sentimiento es generalizado, Chile liderando la expectativa de un cambio que no es solo inminente sino irreversible. Hacer nada ya no es una opción, ni tampoco lo es el volver al pasado. En el intertanto, los parlamentarios por primera vez están trabajando en conjunto para lograr acuerdos, vistos como la oportunidad de llevar a cabo un sinfín de iniciativas que habían quedado relegadas a segundo plano por los gobiernos pasados, y a través del tiempo. Chile viven un momento histórico que sin duda, permeara no solo a través de la sociedad chilena, sino que por América Latina y por el mundo, sirviendo como precedente para una nueva forma de hacer política.


Los tiempos han cambiado, el miedo ya no detiene ni paraliza, ya no existe. Las decisiones de quienes lideran el quehacer nacional darán pie a un nuevo paradigma, he ahí la importancia de que todas las voces estén representadas en dicho dialogo.

Por otro lado, y en paralelo, estamos viendo en forma globalizada y sistemática, el surgimiento de un movimiento populista y nacionalista que, escudándose en falsas promesas y en un metódico plan para desestabilizar las instituciones tradicionales, disrumpir el crecimiento de los países, imponer estándares de mediocridad en los sistemas educativos, desincentivar la inversión, demonizar el emprendimiento y el éxito económico, desarticular a las fuerzas armadas, monopolizar el uso e interferir en los medios de comunicación generando desinformación y censura, manteniendo al ciudadano común en total estado de distracción, generando caos, escases y más pobreza.


Todo lo anterior, forma parte de una estrategia que fue formalizada recientemente en Sao Paulo, pero que ya por un tiempo venía desarrollándose y tomando forma. El ya popularmente denominado Acuerdo de Sao Paulo, tiene como fin el manufacturar un estado de hundimiento de las instituciones y los países, justificando el mantenimiento de gobiernos, cuyo discurso conlleve a posicionar a estos líderes populistas como salvadores, y como única respuesta para un futuro remotamente esperanzador.


El plan es maestro y maquiavélico al mismo tiempo, el fin es destruir para construir un nuevo orden público de absoluta dependencia de la gente hacia sus líderes, y sembrar un sentido de indefensión donde no queda otra solución mas que sumarse a lo que nos prometen, porque es todo lo que tenemos. Esta nueva sociedad utiliza a la gente más pobre, más frágil y con menos educación, a los jóvenes y a los niños, con el fin de formar un nuevo semillero de “soldados” que ayuden a instaurar una sociedad donde el comunismo utópico e impráctico reine como modelo social. Lo hemos visto aplicado ya en su máxima expresión en Cuba, más recientemente en Venezuela y hoy, está latente en otros países de American Latina.


Es de esperar, que el nuevo acuerdo social que Chile tome como resultado de este movimiento generalizado de manifestación contra el sistema tradicional, conlleve la oportunidad de construir un modelo mejorado de conducta y colaboración, para la optimizar la calidad de vida y el sentido de pertenencia y relevancia de todos sus ciudadanos. Estamos en un punto de inflexión donde cualquier decisión tomada por quienes en este momento participan de la mesa de dialogo, puede llevar al país a un nuevo renacer social o bien, a un espiral destructivo “con una brisa bolivariana”.

Teresa Valenzuela Rubio

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